El desarrollo agroempresarial y agroindustrial contribuye al aumento de la productividad y competitividad del sector; a la utilización de modelos de inclusión y generación de paz y a la aplicación de prácticas ambientales sostenibles.

Bogotá, noviembre 24 de 2016. “Gracias a la iniciativa gremial “El Agro empresarial y la Agroindustria son el camino” en lo que respecta a encadenamiento, haremos del campo un modelo agro empresarial e industrial”, expresó el Ministro de Agricultura y desarrollo Rural, Aurelio Iragorri Valencia, al tiempo que oficializó el compromiso de su cartera de trabajar por sacar adelante una política pública para el agro, en un lapso no mayor a tres meses, es decir que estaría en vigencia en febrero de 2017. Esta fue la respuesta del Ministro a la solicitud de los gremios de firmar una declaración, ante la cual él prefirió poner en marcha un programa.

Este anuncio lo hizo al cierre del Gran Foro Nacional en el que participaron Fedepalma y la SAC junto a otras agremiaciones y entidades como Fedearroz, PorkColombia, Fenavi, Asocaña, Augura, Federación Nacional de Cafeteros, Asocolflores y Findeter, Finagro y Banco Agrario entre otras instituciones privadas y públicas, las cuales a principios de 2016 emprendieron este reto conjunto.

Es así, como se trazaron los fundamentos de un programa de desarrollo agroempresarial y agroindustrial que se implemente como complemento de “Colombia Siembra”, incorporando aspectos de infraestructura económica y productiva, ciencia y tecnología, asistencia técnica, asociatividad, formalización y producción sostenible, entre otros, planteó Minagricultura.

De esta forma, el sector agropecuario reitera la oportunidad que brinda el desarrollo agroempresarial y agroindustrial de convertir a Colombia en una potencia agroexportadora que puede mejorar su seguridad alimentaria, aprovechando su tierra cultivable, recursos hídricos y talento humano y aumentando la producción competitiva de alimentos y materias primas agrícolas, tal como lo manifestó la Ministra de Comercio, Industria yTurismo, María Claudia Lacouture, en su intervención. 

Los resultados de esta iniciativa se dieron a conocer públicamente en el Gran Foro Nacional denominado: “El Agro Empresarial y la Agroindustria son el camino”, realizado el pasado 22 de noviembre en Bogotá, integrando los aportes de más de 150 empresarios de cinco regiones del país que, a través de diálogos estratégicos, identificaron desafíos y propósitos empresariales y de política gubernamental necesarios para impulsar el desarrollo empresarial en el agro, en el mediano y largo plazo.

De acuerdo con los invitados nacionales e internacionales del evento, entre los que se destacan expertos en productividad, competitividad e innovación y empresarios y funcionarios de gobierno, Colombia vive actualmente un momento oportuno para impulsar la agroindustria, enfrentando oportunidades y desafíos en varios sentidos:

1. Mejorando la productividad y competitividad del sector

Colombia ocupa el puesto 61 de 142 países analizados en el ranking mundial de competitividad. En términos de productividad laboral, de acuerdo con el Consejo Privado de Competitividad, el sector rural colombiano es una décima parte de lo que se registra en Estados Unidos.

Jens Mesa Dishington, presidente de Fedepalma, menciona que para hacer competitivo el agro y aprovechar el potencial es necesario inversión en innovación, proveniente de los sectores público y privado, un modelo incluyente y a escala. “La producción empresarial permite afrontar los diferentes desafíos de los mercados, las comunidades rurales y el medio ambiente”:

Colombia tiene que dar el paso siguiente y es convertirse en una potencia exportadora y conquistar los mercados internacionales y para eso necesitamos contar con el apoyo del gobierno para dar el salto en materia de productividad y competitividad”, aseguró Andrés Valencia Pinzón, presidente de Fenavi.

Hay casos exitosos en Colombia de agroindustrias competitivas y productivas como La Fazenda, el sector bananero nacional (Augura) y Huevos Kikes, que fueron presentados en el marco del Gran Foro.

2. Generando entornos sociales favorables y de Paz

Alejandro Estévez Ochoa, presidente de la Junta Directiva de la SAC, comenzó su discurso con un interrogante: ¿puede haber una mejor contribución a la paz y al bienestar económico y social que la modernización del agro?
Para abordar esta cuestión, hizo referencia al papel explícito que se da al empresario del sector en el Acuerdo de Paz entre el Gobierno y las FARC que se dio a conocer el pasado 12 de noviembre que dice: “el desarrollo integral del campo depende de un adecuado balance entre las diferentes formas de producción existentes -agricultura familiar, agroindustria, turismo, agricultura comercial de escala-; de la competitividad y de la necesidad de promover y fomentar la inversión en el campo con visión empresarial y fines productivos como condición para su desarrollo (…)”.

3. Apoyando el talento humano

El Censo Nacional Agropecuario de 2014 reveló que entre 55 % y 60 % de los productores residentes en el área rural dispersa tienen como su mayor nivel educativo alcanzado la básica primaria. De otro lado, el Consejo Privado de Competitividad asegura que de cada 100 niños que ingresan al sistema educativo, solo 49 % culminan sus estudios de secundaria.

Según Adriana Mejía, directora del Instituto de Ciencia Política Hernán Echavarría Olózaga, ICP: “La agroindustria promueve la construcción del capital humano”. Hay más interés de profesionalización de los habitantes rurales, si encuentran oportunidades de empleo en su comunidad y si se promueve la creación y desarrollo de empresas agropecuarias y agroindustriales.

El presidente de Augura, Juan Camilo Restrepo Gómez, mostró el plan de trabajo de la entidad para conservar la población joven en las regiones cultivadoras de banano. La agroindustria ya es un generador de oportunidades laborales para la población desmovilizada de grupos al margen de la ley.

4. Incentivando modelos agroeconómicos incluyentes

El ICP también destacó que la agroindustria promueve la inclusión financiera de productores pequeños que actualmente no acceden a créditos formales y apoya en la disminución de la informalidad y las economías ilegales.

Líderes gremiales insistieron en que la iniciativa “El Agro Empresarial y la Agroindustria son el camino” contribuye a motivar el desarrollo y promoción de negocios incluyentes en el que estén involucrados los pequeños, medianos y grandes empresarios, bajo esquemas de cadenas productivas competitivas donde todos los eslabones ganan.

5. Produciendo con enfoque de sostenibilidad ambiental

En la producción agroindustrial moderna las prácticas ambientales sostenibles están directamente relacionadas con la aplicación de la tecnología y la innovación en los procesos productivos y el manejo adecuado de los recursos naturales, como el agua, los suelos y el aire. Con esta observación el Consejo Empresarial Colombiano para el Desarrollo Sostenible, Cecodes, explicó el concepto de ecoeficiencia, la integración entre ecología y economía. Dentro de los beneficios ambientales del desarrollo agroindustrial se destacó el potencial de desarrollo de alternativas prácticas y replicables de producción sostenible, la generación de energía y la mitigación del cambio climático. La incorporación del medio ambiente en las decisiones productivas es un requisito indispensable.

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