En la pasada reunión del G20 llevada a cabo en la ciudad de Buenos Aires, Argentina, en la que se reúnen los 20 mandatarios más importantes del mundo, además de los empresarios con mayor potencial inversionista y con mayor influencia en los negocios, se realizó el primer Foro para impulsar las inversiones a largo plazo por parte del sector privado como movilizador de financiamiento para promover el desarrollo y el crecimiento económico, impulsado por el Grupo Banco Mundial (BM) y el Gobierno de la Argentina. Este foro coincide con el más reciente trabajo publicado por el BM, Empresas de alto crecimiento: Realidad, ficción y opciones de política para las economías emergentes (2018), puesto que se observó una obsesión generalizada de los gobiernos y los inversionistas en el crecimiento económico como mecanismo catalizador del desarrollo de las economías de ingresos bajos y medios. Desde las recomendaciones del enfoque de inversión para los empresarios con potencial de crecimiento, como aquellos grandes capitales privados en búsqueda de nuevas oportunidades, se reconoce al crecimiento como uno de los mecanismos para potencializar la actividad económica empresarial, a nivel de empresario local como de inversionista extranjero. Tanto estudio como G20 coinciden en la búsqueda de condiciones que reduzcan las fluctuaciones a largo plazo; sostenibles.

Para los empresarios y los gobiernos a nivel local, el estudio resulta una valiosa herramienta a la hora de focalizar las inversiones y los criterios de selección de estas. Se observó que en economías emergentes las empresas de alto crecimiento (no necesariamente las de mayores activos) son las multiplicadoras de generación de empleo y consumo interno.

Resultó relativamente curioso en el estudio que la relación entre productividad y alto crecimiento es débil, puesto que el crecimiento empresarial no se limita solamente a la eficiencia tecnológica, dado muchas empresas han llegado a su potencial de crecimiento y a su máxima eficiencia con el capital disponible. Por lo tanto, hay que cambiar el discurso en el que los estímulos a la inversión deben estar únicamente ligados a la productividad, como aún se escucha repetitivamente en varias de las directrices de gobiernos locales, incluso hasta proponiendo que el ingreso laboral debe estar ligado a la productividad, como sigue siendo tema de discusión y propuesta en Colombia.

El estudio mencionado propone tres aspectos básicos que los empresarios deberían priorizar en busca del crecimiento de su negocio: eficiencia en la asignación de recursos, promoción de los efectos indirectos de empresa a empresa y fortalecimiento de las capacidades de las empresas, es decir, revisiones intra en inter-empresas. Adicionalmente, se muestra que el potencial de crecimiento empresarial se encuentra en una gran variedad de actividades productivas y en distintas regiones, pero estando catalogadas desde sus etapas iniciales como medianas y grandes, lo que indica que hay una gran dificultad en el micro y pequeño inversionista para lograr altos crecimientos, lo que no significa que le sea imposible. Sin embargo, recomienda a los hacedores de política no enfocarse en el tamaño, sector, contenido tecnológico o ubicación como factores de selección, sino en las oportunidades de mejora dentro de la heterogeneidad de la oferta empresarial. Adicionalmente, recomienda mejorar la calidad y la accesibilidad de los datos a nivel de las empresas, ampliar el uso y el alcance de las evaluaciones de las políticas, además de fortalecer las capacidades de las instituciones para promover la iniciativa empresarial.

Por su parte, si los inversionistas del G20 y grandes empresarios están en la búsqueda de las mejores oportunidades de inversión para el crecimiento sostenible de los más de US$20 billones en activos mencionados durante el foro, sería apropiado que se tuvieran en cuenta las recomendaciones del estudio, pues que la presión sobre el empresario en economías de bajos ingresos sigue la obsesión del crecimiento basado en productividad, asunto que controvierte el estudio. Durante el foro se habló de focalizar el capital en la principal barrera para el crecimiento, y no fue la baja productividad, sino un factor transversal y fundamental para cualquier función de costos empresarial: las barreras que impiden focalizar inversiones en infraestructura.

Siendo conscientes de que en muchos de los gobiernos solicitantes se presentan restricciones presupuestales altamente ligadas a proyectos de inversión social prioritaria, por lo que sus cupos fiscales para mayores endeudamientos con la banca multilateral actualmente son limitados, el encuentro logró el compromiso de los grandes inversionistas privados para la financiación de proyectos de iniciativa gubernamental de alto impacto. En este asunto, el presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim, destacó que este tipo de alianzas logran que todas las partes se beneficien, pues los capitales privados logran los retornos estables a largo plazo que buscan y los países reciben mayores inversiones y capitalizaciones más predecibles para poder atender los desafíos de desarrollo de largo plazo.

SI se tiene en cuenta que es clara la alta concentración urbana que los países de bajos y medios ingresos han venido presentando, la priorización en infraestructura es crucial para aminorar las migraciones internas y asegurarle a la población alejada de las urbes, acceso a los servicios públicos básicos. En este tema, han sido varios los centros de pensamiento, fondos de inversión y calificadoras de riesgo país, los que le han insistido al gobierno en que la infraestructura debe ser eje fundamental de las inversiones en el país, ya que por más que se le aumente la presión al empresario para tecnificarse y aumentar su eficiencia, después del costo-país por el conflicto armado, el siguiente en la lista más elevado es la falta de infraestructura, lo que ha concentrado la inversión a centros urbanos o ha aumentado la presión sobre el empresario de compensar esa falta de competitividad en costos laborales o ambientales.

Consideran, también, inversiones de sostenibles de largo plazo a aquellas con principios ambientales, sociales y de gobierno, pues sin estos, no se puede garantizar su perduración en el tiempo al reducir los riesgos financieros y reputacionales, además de mejorar los retornos a la inversión.

Por lo tanto, las conclusiones del foro y del estudio del BM dan dos grandes señales a la inversión: 1. Para impulsar a los empresarios con potencial de crecimiento, hay que mirar más allá que la productividad, y 2. Para apoyar al pequeño empresario, los grandes capitales y gobiernos deben priorizar su inversión en infraestructura.

Para más información ver:
Comunicado de prensa: http://www.bancomundial.org/es/news/press-release/2018/11/30/foro-de-inversores-reune-a-lideres-delg20-y-ceo-para-captar-inversiones-sostenibles
Estudio mencionado: https://openknowledge.worldbank.org/handle/10986/30800

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Lina Cendales - Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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