Revista Nacional de Agricultura
Edición 1073 – Septiembre 2026

La presencia institucional, la seguridad jurídica y las oportunidades productivas fueron algunos de los temas abordados por Miroslav Jenča, jefe de la Misión de Verificación de la ONU en Colombia, durante su encuentro con la Junta Directiva de la SAC.
Construir paz en los territorios rurales implica mucho más que superar la violencia. También requiere que las comunidades tengan acceso a vías, servicios públicos, educación, oportunidades de empleo y condiciones para desarrollar actividades productivas sostenibles. Sin estos elementos, las posibilidades de transformar las regiones históricamente afectadas por el conflicto siguen siendo limitadas.
Esta fue una de las principales reflexiones que dejó la participación de Miroslav Jenča, representante especial del secretario general de las Naciones Unidas y jefe de la Misión de Verificación de la ONU en Colombia, en la Junta Directiva de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), celebrada en septiembre.
Durante el encuentro, Jenča destacó la importancia de fortalecer el diálogo y la colaboración entre la comunidad internacional, las instituciones del Estado y el sector privado para avanzar hacia resultados concretos en los territorios.
La conversación permitió identificar coincidencias entre las prioridades de la Misión y las propuestas del sector agropecuario, especialmente en asuntos relacionados con seguridad, infraestructura, inversión, desarrollo territorial y cumplimiento del Acuerdo de Paz.
La transformación rural, una tarea pendiente
Uno de los asuntos centrales fue la implementación de la Reforma Rural Integral, contemplada en el primer punto del Acuerdo de Paz.
Jenča reconoció que Colombia ha registrado avances en algunos frentes, entre ellos los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET), la actualización catastral y el acceso a tierras. Sin embargo, advirtió que estos esfuerzos todavía no han conseguido las transformaciones estructurales que requieren numerosas comunidades rurales.
Entre las principales dificultades señaló la falta de infraestructura, la limitada disponibilidad de bienes públicos y las barreras para acceder a crédito, asistencia técnica y oportunidades de comercialización.
También llamó la atención sobre la necesidad de que los procesos de acceso a tierras estén acompañados de garantías jurídicas y condiciones productivas. La entrega de un predio, por sí sola, no asegura que una familia pueda desarrollar una actividad económica sostenible.
Para alcanzar ese propósito, se requieren instrumentos complementarios que permitan transformar el acceso a la tierra en oportunidades reales de producción, generación de ingresos y bienestar.
En este contexto, el representante de la ONU destacó la importancia de la seguridad jurídica para productores, propietarios, inversionistas y comunidades rurales. Asimismo, se refirió a la Jurisdicción Agraria y Rural como una herramienta que puede contribuir a ofrecer mayores garantías, siempre que su desarrollo normativo permita construir consensos y brindar claridad sobre los derechos relacionados con la tierra.
Seguridad y oportunidades deben avanzar juntas
La seguridad fue otro de los ejes de la conversación. Jenča explicó que la Misión cuenta con una presencia territorial que le permite conocer de cerca las condiciones de las comunidades, así como los desafíos que persisten en regiones afectadas por la presencia de actores ilegales.
Con 29 oficinas locales, la Misión ha construido relaciones de confianza con distintos actores y mantiene una labor de acompañamiento que busca contribuir a la consolidación de condiciones de estabilidad.
Su experiencia también incluye la facilitación de espacios de diálogo entre instituciones, organizaciones empresariales y comunidades para prevenir conflictos y encontrar soluciones a las tensiones territoriales.
Entre estas experiencias se destaca su participación en la Mesa de Norte del Cauca, en coordinación con Asocaña, un ejemplo de cómo el diálogo puede contribuir a construir confianza y promover acuerdos entre actores con intereses y necesidades diferentes.
Este acompañamiento adquiere especial relevancia en regiones donde las dificultades de seguridad, los conflictos sociales y las limitaciones institucionales afectan tanto a las comunidades como al desarrollo de las actividades productivas.
Durante su intervención, el representante de la ONU señaló que en algunos territorios persisten formas de control sobre las comunidades, incluso cuando aparentemente existe tranquilidad. Esta situación limita las oportunidades económicas, dificulta la inversión y condiciona las decisiones de quienes viven y producen en esas regiones.
Por ello, insistió en que las estrategias de seguridad deben ir acompañadas de desarrollo territorial y alternativas económicas sostenibles.
En la conversación se destacó el potencial de actividades como el cacao, el café y la palma de aceite para contribuir a procesos de transformación productiva en zonas donde históricamente han existido cultivos ilícitos.
Estas experiencias muestran que las alternativas legales necesitan condiciones que permitan a los productores sostener su actividad en el tiempo, acceder a mercados y construir proyectos de vida alrededor de la economía formal.
La discusión también puso de presente la importancia de ampliar la mirada territorial. Aunque los municipios PDET requieren especial atención, existen otras regiones rurales con necesidades de inversión, seguridad y fortalecimiento institucional que también pueden beneficiarse de iniciativas de cooperación.
El sector privado como aliado del desarrollo
Uno de los mensajes más importantes de Jenča fue el reconocimiento del papel del sector privado en la transformación de los territorios.
La inversión productiva, la generación de empleo, la transferencia de conocimiento y el acompañamiento técnico pueden contribuir al cierre de brechas históricas y a la construcción de condiciones de estabilidad.
Sin embargo, para que estas iniciativas prosperen, es indispensable que existan garantías de seguridad, infraestructura y reglas claras.
Durante el encuentro, el presidente de la SAC, Jorge Enrique Bedoya, destacó que los gremios agropecuarios cuentan con conocimiento directo de los territorios y experiencia en el desarrollo de programas productivos, asistencia técnica y relacionamiento con las comunidades.
Explicó que este trabajo se realiza tanto con el Gobierno Nacional como con alcaldías y gobernaciones, lo que permite desarrollar iniciativas adaptadas a las necesidades de cada región.
El jefe de la Misión de Verificación de la ONU en Colombia, señaló las coincidencias entre los planteamientos de la Misión y el documento 43 caminos para cumplirle al campo, la hoja de ruta presentada por la SAC con propuestas para fortalecer la seguridad, la competitividad y el desarrollo agropecuario durante el periodo 2026-2030.
Entre los puntos de encuentro se encuentran la necesidad de mejorar los bienes públicos rurales, fortalecer la seguridad jurídica, impulsar la inversión privada y generar oportunidades de desarrollo económico.
Otro de los asuntos abordados fue el potencial del mecanismo de obras por impuestos para impulsar inversiones en infraestructura y desarrollo territorial.
La Misión compartió su experiencia facilitando la articulación entre empresas, autoridades y comunidades para identificar oportunidades de inversión pública y privada en regiones históricamente rezagadas.
Entre las experiencias mencionadas se encuentran espacios de coordinación relacionados con inversiones mediante este mecanismo en zonas como Valle del Cauca, Antioquia, Cauca y Nariño.
Estas iniciativas muestran el valor de contar con actores que faciliten el diálogo, ayuden a superar barreras institucionales y contribuyan a conectar las necesidades de los territorios con la capacidad de inversión del sector privado.
Durante la reunión también se reconocieron las dificultades que todavía enfrentan algunas empresas para estructurar y ejecutar proyectos mediante este mecanismo, por lo que se planteó la importancia de fortalecer la articulación y buscar alternativas que permitan aprovechar mejor su potencial.
Exportaciones y sostenibilidad: oportunidades para transformar territorios
La conversación también abrió espacio para analizar cómo las actividades agroexportadoras pueden contribuir al desarrollo regional.
Bedoya destacó las posibilidades de articular estrategias de sostenibilidad ambiental con cadenas productivas como el cacao y la palma de aceite, aprovechando su presencia en los territorios y su potencial para generar oportunidades económicas.
En particular, se refirió a conversaciones adelantadas con Parques Nacionales Naturales y Fedecacao para explorar iniciativas que vinculen la producción de cacao con objetivos de sostenibilidad y transformación territorial.
En este escenario, la cooperación internacional puede desempeñar un papel importante para conectar proyectos productivos con oportunidades de financiación, conocimiento y acceso a nuevos mercados.
El presidente de la SAC planteó que la Misión podría contribuir a facilitar estos acercamientos, especialmente en un contexto de restricciones fiscales que hace necesario aprovechar las capacidades y los recursos de distintos actores.
Una agenda de colaboración para el campo
La participación de Miroslav Jenča permitió explorar nuevas posibilidades de trabajo entre la SAC, sus gremios afiliados y la Misión de Verificación de la ONU.
Entre ellas se encuentran el intercambio de información territorial, el acompañamiento a iniciativas productivas, la promoción de proyectos de inversión y la articulación de esfuerzos para fortalecer las condiciones de desarrollo rural.
El encuentro también permitió reconocer el papel de la academia en la generación de conocimiento y en la formación de profesionales que trabajarán en territorios afectados por el conflicto.
Otro de los aportes identificados fue la capacidad de la Misión para servir como puente entre los actores territoriales, el sistema de Naciones Unidas y la comunidad internacional.
A través de este acompañamiento, es posible compartir información sobre las necesidades de las regiones, identificar oportunidades de cooperación y facilitar acercamientos que contribuyan a movilizar recursos para iniciativas de desarrollo.
Al cierre de la conversación, Jenča reiteró la disposición de la Misión para continuar el diálogo y acompañar iniciativas que permitan fortalecer la presencia institucional y las oportunidades de desarrollo.
Para la SAC, este acercamiento reafirma la importancia de construir alianzas alrededor de una visión compartida: un campo en el que la seguridad, la inversión y la producción sean parte de las condiciones necesarias para generar bienestar.

