Revista Nacional de Agricultura
Edición 1067 – Marzo 2026

El desafío arancelario del agro ante nuevas medidas de EE.UU. y Ecuador

Por: María José Colmenares Wolff, Asesora Económica SAC

El sector agropecuario colombiano enfrenta un escenario de alta tensión comercial debido a las medidas que se han tomado en el último año por parte de Estados Unidos y Ecuador, dos socios comerciales estratégicos. Esta coyuntura geopolítica pone a prueba la estabilidad de las exportaciones, la generación de empleo formal en la ruralidad y el costo de vida de los consumidores.

En el frente norteamericano, para el 2 de abril se habrá cumplido un año desde el primer anuncio de las tarifas del “Liberation Day”, cuando a los productos del agro colombiano se les impuso una tarifa del 10%. Esta medida puso en riesgo las exportaciones hacia nuestro principal socio comercial para el sector, que en 2025 recibió exportaciones agropecuarias colombianas por $5.401 millones de dólares y del cual Colombia se ha consolidado como un proveedor para Estados Unidos, llegando a ser el primero de café sin tostar, el tercero de aguacate Hass y el cuarto de banano.

El pasado 20 de febrero, la Corte Suprema de los Estados Unidos emitió un fallo con el que anuló los aranceles del “Liberation Day” al considerar que el presidente Trump pasó por encima de la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA) al imponer estos aranceles generalizados sin aprobación del Congreso. El Gobierno de manera inmediata respondió al fallo anunciando un nuevo arancel generalizado del 15% que aplicaría bajo las mismas condiciones previo a la decisión de la Corte. Es decir, productos como el café, los bananos y el aguacate Hass mantienen un arancel de 0%, pero productos clave como las flores, el azúcar, la panela, el aceite de palma y la tilapia siguen enfrentándose a estas presiones arancelarias.

Aranceles de Ecuador

Al mirar hacia el sur, la relación con Ecuador también atraviesa un periodo de turbulencia. El que es nuestro principal socio comercial agropecuario de la región, decidió imponer de manera unilateral una llamada “tasa de seguridad” del 30% en todas las exportaciones provenientes de Colombia a partir del 1 de febrero. A pesar de las distintas reuniones que se llevaron a cabo, no se alcanzaron acuerdos entre los dos gobiernos y esta tasa aumentó al 50%.

La imposición de estas tarifas directas por parte del gobierno ecuatoriano pone en jaque la estabilidad de una canasta exportadora que en 2025 alcanzó los $334 millones de dólares. Colombia, que durante décadas se consolidó como un proveedor natural, seguro y de alta calidad para el mercado ecuatoriano, hoy ve frenadas sus exportaciones por una política impositiva que encarece artificialmente nuestra oferta.

Esta barrera impositiva golpea de manera directa y desproporcionada el tejido socioeconómico de los departamentos del suroccidente del país, como Nariño, Cauca y Valle del Cauca, cuyas cadenas productivas están íntimamente ligadas al comercio binacional.

En definitiva, el campo colombiano se encuentra frente a una encrucijada sin precedentes este 2026. La doble presión arancelaria impuesta por Estados Unidos y Ecuador configura un mapa comercial donde la geopolítica amenaza directamente la competitividad de nuestras exportaciones y la supervivencia de miles de empleos rurales.

Por un lado, en el mercado norteamericano enfrentamos el reto monumental de mitigar el impacto del nuevo arancel del 15% sobre renglones vitales como las flores, el azúcar y el aceite de palma. Por el otro, en nuestra frontera sur, urge una intervención diplomática categórica para derribar las barreras impositivas ecuatorianas que asfixian al suroccidente colombiano.

Esta coyuntura exige que el Gobierno Nacional despliegue una política comercial audaz y una diplomacia de alto nivel. Solo a través de negociaciones estratégicas y una defensa firme de nuestros intereses comerciales, podremos blindar nuestro aparato productivo y garantizar que Colombia siga consolidándose como una potencia agropecuaria en medio de esta ola proteccionista.

OTRO FOCO PROTECCIONISTA POR CONFLICTO EN MEDIO ORIENTE

A la presión arancelaria se suma un nuevo reto en los costos: Rusia ha frenado hasta el 21 de abril las licencias de exportación de nitrato de amonio para asegurar su mercado interno para la producción agrícola de la primavera. Esta decisión, por la crisis en el estrecho de Ormuz (ver págs. 12 y 13), pone bajo la lupa el precio y la disponibilidad de fertilizantes clave para la cosecha del segundo semestre.

¿Por qué esto es importante?

  • Porque Rusia es el segundo socio comercial de nitrato de amonio para Colombia, de donde en 2025 importamos 26.090 toneladas de las 78.500 toneladas que Colombia importó ese año.
  • Además, Rusia controla cerca del 40% del comercio mundial de nitrato de amonio.
  • Esto profundiza la crisis en la circulación de fertilizantes en el mundo y, a su vez, el aumento en sus costos en el mercado internacional.