Revista Nacional de Agricultura
Edición 1067 – Marzo 2026

Por: María José Colmenares Wolff, Asesora Económica SAC

La escalada militar entre Estados Unidos, Israel e Irán que resultó rápidamente en un bloqueo del estrecho de Ormuz el 27 de febrero, ha provocado un desplome del 97% en el tránsito de buques comerciales. Aunque esta arteria marítima se encuentra a miles de kilómetros de distancia, su parálisis amenaza con la rentabilidad de nuestros productores y el bolsillo de los consumidores, evidenciando de nuevo la fragilidad de nuestras cadenas agrícolas frente a la dependencia de insumos importados.

El estrecho de Ormuz, ubicado entre Irán y Omán, es uno de los pasos marítimos más estratégicos del planeta. No solo es vital para el sector energético mundial —al circular por allí cerca del 25% del petróleo transportado por mar—, sino que también moviliza grandes volúmenes de gas natural licuado, que es la materia prima esencial para la fabricación de fertilizantes nitrogenados. Pero es también un punto neurálgico para la seguridad alimentaria: pues el 30% del comercio global de abonos, equivalente a 16 millones de toneladas, se mueve por esta ruta. El panorama es especialmente preocupante para la urea, ya que el 45% de sus exportaciones globales fluyen a través de estas aguas, según UN Trade and Development. [1]

Para el agro colombiano, este panorama es de máxima alerta. A pesar de los recientes esfuerzos por incentivar la producción local de fertilizantes, más del 90% de las materias primas para la producción de fertilizantes aún provienen del exterior [2], importando casi 2,4 millones de toneladas de abonos anualmente. Del total de estas importaciones, la urea representa cerca del 28%.

Al analizar las cifras del DANE de 2025 [3], vemos que Colombia no adquiere la mayoría de estos productos directamente de la zona en conflicto. Nuestros principales proveedores de fertilizantes son Rusia (24%), China (18,3%), Estados Unidos (8,2%) y Canadá (14,1%). Solo de Rusia, China y Trinidad y Tobago importamos el 56% de la urea que usamos para la producción agrícola. De la zona del golfo pérsico, Omán representa solo el 5% de nuestras compras externas de urea. Entonces, ¿por qué nos afecta esta crisis?

El problema radica en la volatilidad del comercio global. Al bloquearse casi la mitad de la urea del mundo, se ha generado una escasez masiva, lo que dispara los precios internacionales. Al completar un mes de conflicto (27 de febrero-27 de marzo), la tonelada de urea en el mercado global alcanzó los US$687, un nivel que no se veía desde que Rusia invadió Ucrania en marzo de 2022, según Cru Group. Además, como los fertilizantes requieren gas y derivados del petróleo para su fabricación, la crisis energética impacta fuertemente; el costo del gas natural se ha duplicado para gigantes europeos productores de fertilizantes, mientras que los fletes marítimos han subido más del 50% y las primas de seguros de riesgo de guerra se han cuadruplicado.

En el mercado interno colombiano, las consecuencias parecen sentirse. Según verificación del diario El Colombiano, un bulto de urea de 50 kilos que costaba cerca de $120.000 pesos, hoy promedia los $130.000 pesos, y en algunas zonas del país ya supera los $168.000 pesos debido a fenómenos de especulación. A esto se suma el riesgo de desabastecimiento: algunos fabricantes locales han dejado de vender urea pura para destinarla exclusivamente a la elaboración de mezclas compuestas, limitando la oferta directa para los productores de alimentos. [4]

Teniendo en cuenta que los fertilizantes representan entre el 12% y el 40% de los costos totales de producción agrícola en Colombia, el golpe es contundente. Cultivos que están próximos a iniciar sus ciclos de siembra, como el arroz en el Casanare, la soya en la altillanura, el maíz en la costa atlántica y el café en todo el territorio nacional, se encuentran en el mayor nivel de vulnerabilidad por su alta demanda de fertilizantes nitrogenados.

Actualmente, el país cuenta con inventarios de insumos adquiridos previamente que podrían servir de amortiguador durante los próximos dos o tres meses. Sin embargo, si el bloqueo en el estrecho de Ormuz se prolonga y las existencias se agotan, será cuestión de tiempo para que el aumento en los costos de producción se traslade al precio final de los alimentos. Así, un conflicto al otro lado del mundo amenaza con intensificar las presiones inflacionarias sobre el costo de vida y la mesa de todos los colombianos.

____

[1] UN Trade and Development. Strait of Hormuz Disruptions. Implications for Global Trade and Development. 10 de marzo 2026. Disponible en: https://unctad.org/publication/strait-hormuz-disruptions-implications-global-trade-and-development

[2] Fertilizantes nacionales en Colombia: ¿hemos avanzado en 2024-2025?. Columna Cesar Palacio en Agronegocio. Disponible en:  https://www.agronegocios.co/comentarios/cesar-palacio-3680916/fertilizantes-nacionales-en-colombia-hemos-avanzado-en-2024-2025-4265492

[3] DANE – Microdatos de Comercio Exterior, Importaciones 2025.

[4] Guerra en Irán encarece los fertilizantes y preocupa al agro colombiano: la urea ya subió más de 14%. Diario El Colombiano. Disponible en: https://www.elcolombiano.com/negocios/fertilizantes-urea-sube-precio-por-medio-oriente-iran-NH34448335