Revista Nacional de Agricultura
Edición 1071 – Julio 2026

Fertilizantes: producir urea en Colombia vuelve al debate
La dependencia de fertilizantes importados volvió a ocupar un lugar en la discusión sobre los costos de producción del agro. Durante julio, el presidente de la SAC, Jorge Enrique Bedoya, señaló que una mayor exploración de gas y petróleo en Colombia podría abrir oportunidades para producir fertilizantes como la urea en el país y reducir la exposición de los productores a las fluctuaciones de los mercados internacionales.
El tema cobra relevancia por el peso que tienen los fertilizantes dentro de los costos de diferentes actividades agropecuarias. Colombia importa la mayoría de estos insumos, por lo que las variaciones de los precios internacionales, los costos de transporte y las tensiones geopolíticas pueden trasladarse directamente al productor. Fortalecer la producción nacional permitiría reducir esta vulnerabilidad y mejorar las condiciones de competitividad del campo colombiano.
Nuevos aranceles para las exportaciones hacia Estados Unidos
Estados Unidos aumentó del 10% al 12,5% el arancel adicional aplicable a una parte de las importaciones provenientes de Colombia. La medida comenzó a regir el 24 de julio y dejó por fuera algunos productos de importancia para el agro colombiano, entre ellos el café, el banano, el aguacate, el mango y el cacao.
Otros productos, sin embargo, quedaron expuestos al nuevo gravamen. Entre ellos se encuentran las flores frescas, el aceite de palma y la tilapia, entre otros, que deberán enfrentar un costo adicional para ingresar a uno de los mercados más importantes para las exportaciones colombianas.
El nuevo escenario plantea retos de competitividad para los sectores afectados, especialmente frente a países competidores que quedaron sujetos a tarifas inferiores, como el caso de Ecuador, país que pudo negociar un arancel diferencial de 0%.
El Niño pone a prueba al agro colombiano
La llegada del fenómeno de El Niño continúa elevando las alertas ante la posibilidad de que se extienda hasta inicios de 2027 y que tenga una intensidad muy fuerte entre noviembre y enero. Las regiones Caribe, Andina y Pacífica podrían enfrentar precipitaciones por debajo de sus promedios históricos, con posibles efectos sobre la disponibilidad de agua, los rendimientos de los cultivos, la ganadería y los costos de producción.
Para el presidente de la SAC, Jorge Enrique Bedoya, el impacto sobre el agro dependerá principalmente de tres variables: cuánto dure el fenómeno, cuál sea su intensidad y en qué regiones se concentren sus efectos. Por ello, todavía resulta prematuro determinar cuáles actividades productivas podrían resultar más afectadas.
Otra de las preocupaciones está relacionada con la capacidad de recuperación de los productores ante eventuales pérdidas. El aseguramiento agropecuario adquiere especial importancia en este escenario, pues una sequía prolongada puede comprometer cosechas y actividades pecuarias y dificultar que los productores cuenten con los recursos necesarios para iniciar nuevamente sus ciclos productivos.

