Revista Nacional de Agricultura
Edición 1072 – Agosto 2026

El pasado 10 de agosto, nuestro país fue sacudido por un terremoto de magnitud 7,4. Al momento de escribir este editorial, todavía eran inciertas las consecuencias de esta tragedia. Desde la SAC expresamos nuestra solidaridad con todos los afectados por este terremoto.
Además de los reportes iniciales de afectaciones en ciudades como Cali, Quibdó, Manizales y Pereira, el impacto de la fuerza de la naturaleza también llegó a las zonas rurales. Entendiendo las dificultades que enfrentamos como nación y las prioridades que los organismos de socorro, el Gobierno Nacional, las alcaldías y las gobernaciones tendrán en los días que vienen, el proceso de reconstrucción y, en particular, la asistencia a los damnificados por esta tragedia deben ser un esfuerzo que nos convoque a todos los colombianos.
Sin duda, esta situación define una nueva agenda para el Gobierno recién posesionado, que también recibe un país con un enorme problema de orden fiscal, un tremendo reto ante las perspectivas del fenómeno de El Niño y, como si fuera poco, un sector exportador en total tensión por el comportamiento de la tasa de cambio, las dificultades derivadas de los aranceles del 12,5 % para ingresar a nuestro principal mercado y, claro, las altas tasas de interés que hacen cada vez más costosa la financiación necesaria para garantizar la seguridad alimentaria de nuestro país.
La combinación de algunos de estos factores se refleja en el proyecto de presupuesto presentado por el Gobierno Nacional al Congreso de la República. En este documento, y como los lectores podrán conocer con mayor detalle en esta edición de la Revista Nacional de Agricultura, los recursos para el sector agropecuario presentan reducciones significativas.
Más allá de las reducciones, entendibles ante semejante problema fiscal que el Gobierno anterior dejó como legado, será el momento de priorizar en qué tipo de acciones, programas y políticas se deben invertir los recursos que el Congreso le apruebe al sector, para lograr el mayor y mejor impacto en el bienestar de nuestros productores, garantizar la seguridad alimentaria, mantener el empleo y cuidar las exportaciones agropecuarias.
Sin duda alguna, los temas de crédito y aseguramiento tendrán un lugar protagónico en la agenda del Ministerio de Agricultura y, como lo hemos discutido en nuestra Junta Directiva, constituyen uno de los asuntos que generan mayores expectativas frente a la nueva administración, en virtud de la coyuntura económica sectorial.
En el frente comercial, indiscutiblemente, la gestión en materia arancelaria con los Estados Unidos marcará en gran medida la suerte de nuestro sector durante lo que resta de 2026 y todo 2027. Y, claro, también serán determinantes las acciones que se adopten para mitigar los efectos del comportamiento de la tasa de cambio, que afecta seriamente a nuestros exportadores.
El campo recibe con mucho optimismo los mensajes en materia de seguridad y el despliegue operacional y táctico que ya se observa en diferentes zonas del país, y que debe contribuir a combatir las amenazas que permanentemente asedian a la ruralidad colombiana.
Pero la prioridad, sin duda alguna, debe ser la atención a las víctimas del terremoto y la reconstrucción. Es el momento de unirnos como colombianos y salir adelante del enorme reto que nos pone la naturaleza.
Jorge Enrique Bedoya Vizcaya
Presidente
Sociedad de Agricultores de Colombia

