Revista Nacional de Agricultura
Edición 1067 – Marzo 2026

Fotografía Presidente de la SAC - Jorge Bedoya

Tras analizar el marco global propuesto por la FAO, la RNA aterriza la conversación en la realidad de los sectores que impulsan la producción agropecuaria del país. En este escenario, el liderazgo femenino se consolida mediante un rigor técnico y estratégico que potencia la competitividad del campo colombiano.

Con motivo del Año Internacional de la Agricultora, inauguramos en esta edición una serie editorial que nos acompañará durante todo el 2026. El objetivo es visibilizar las voces de las mujeres que, desde diversos roles en los sectores afiliados a la SAC, están transformando la ruralidad y liderando el desarrollo del campo

En esta primera entrega, cuatro líderes analizan cómo su gestión y sello personal impactan en el sector, y plantean propuestas concretas que el nuevo Congreso y el Gobierno Nacional deben atender para fortalecer el papel de la mujer en la ruralidad. Sus palabras son el punto de partida de un diálogo necesario sobre productividad, sostenibilidad y el futuro de nuestra producción nacional.

Katheryn Mejía Vergel, presidenta de Corpohass

1. Más allá de la labor tradicional, ¿cuál es ese aporte diferencial e imprescindible que la mujer de su sector está imprimiendo hoy en la competitividad y la sostenibilidad del campo colombiano?/La mujer en sector del aguacate hass en Colombia aporta hoy un valor diferencial que va mucho más allá de nuestro trabajo en las áreas administrativas, en las áreas operativas, porque impactamos de manera positiva la competitividad y la sostenibilidad del campo aportando cambios importantes a nivel organizacional, técnico, social y de mercadeo dado que, por las características principales de las mujeres, nos gusta aportar espacios que sean organizados, que tengan una gestión de gobernanza, de gobierno corporativo importante, que inviten siempre a la innovación y a la adopción de nuevas tecnologías así como todos los temas de sostenibilidad.

2. Como una de las mujeres que hoy transforman el campo desde su gremio, ¿cuál es ese valor o sello personal que usted imprime en su gestión para inspirar el liderazgo femenino en la ruralidad?/ Mi sello personal siempre busca combinar responsabilidad con empatía, disciplina pero sobre todo compasión. Me gusta ser una mujer que lidera a su equipo con un enfoque muy importante en los resultados, pero siempre pensando en el otro, en el cuidado que debemos tener del ser humano, mostrando que la mujer puede siempre estar impulsando la economía sin tener que renunciar a ese rol de cuidadoras que tenemos en la sociedad. Me gusta inspirar a otras mujeres a que lleguen a altos cargos directivos, a que se demuestren a sí mismas que podemos ser cuidadoras y empresarias y que esto no es una limitación; que podemos ser grandes líderes y que como mujeres tenemos una gran fortaleza porque podemos aportar al desarrollo económico, social y ambiental de una sociedad y que mejor que hacerlo para el campo colombiano.

3. En este año de decisiones para el país, ¿cuál es la petición concreta que usted le hace al próximo Gobierno para potenciar el desarrollo de la mujer rural en el sector del aguacate Hass?/La aprobación de la ley marco de economía del cuidado rural que tenga un enfoque de género, que permita financiar guarderías comunitarias, redes de cuidado, que promueva jornadas flexibles y modelos productivos que puedan ser más compatibles con la vida familiar. Esto va a permitir que la mujer pueda seguir aportando su liderazgo al crecimiento de la economía y que a su vez no pierda ese rol de cuidadora, que todas tenemos en la sociedad. Es importante que ese tipo de políticas no solamente se queden en el papel, sino que se establezcan pilotos de extensión sobre todo en las zonas rurales para que podamos tener un escalamiento de este tipo de programas

Mónica Adriana Segovia, presidenta Junta Directiva de Acosemillas y gerente general de Semillas del Huila.

1. Más allá de la labor tradicional, ¿cuál es ese aporte diferencial e imprescindible que la mujer de su sector está imprimiendo hoy en la competitividad y la sostenibilidad del campo colombiano?/La mujer en el sector de semillas aporta innovación, detalle, confianza, credibilidad, enfoque en calidad y sostenibilidad, integrando prácticas responsables y visión a largo plazo, impulsando así la competitividad del campo colombiano

2. Como una de las mujeres que hoy transforman el campo desde su gremio, ¿cuál es ese valor o sello personal que usted imprime en su gestión para inspirar el liderazgo femenino en la ruralidad?/ Mi sello es la credibilidad con empatía y visión estratégica; promuevo espacios de innovación, formación y colaboración, mostrando que las mujeres somos agentes de cambio, capaces de liderar con visión y compromiso.

3. En este año de decisiones para el país, ¿cuál es la petición concreta que usted le hace al próximo Gobierno para potenciar el desarrollo de la mujer rural en el sector de semillas?/Solicito al próximo Congreso y Gobierno priorizar inversión en educación técnica rural y acceso a financiamiento de cultivos en cabeza de mujeres, para que las mujeres rurales crezcan, lideren y transformen su territorio. Son receptivas a los cambios y a las nuevas tecnologías, son muy dedicadas y responsables con sus labores y compromisos.

Ángela María Cabal, agricultora de maíz, soya y algodón del Valle del Cauca (Agro-Bio)

1. Más allá de la labor tradicional, ¿Cuál es el aporte diferencial que la mujer de su sector imprime hoy a la competitividad y sostenibilidad del campo colombiano?/Creo que el mayor aporte diferencial de la mujer agricultora es nuestra pasión y dedicación. Somos convencidas de la importancia de la seguridad alimentaria del país y trabajamos con un gran sentido de responsabilidad. Es un privilegio y una gran responsabilidad trabajar la tierra, y lo hacemos con pasión y una visión humana, apoyando a nuestro equipo de trabajo. Nuestra capacidad para trabajar en equipo y reconocer el aporte de cada persona es clave para mantener un equipo unido y luchando por un mismo fin. Con pasión, convicción y esfuerzo, sacamos el campo adelante.

2. Como una de esas mujeres que transforman el sector, ¿cuál es ese valor o sello personal que usted imprime en su gestión para inspirar el liderazgo de la mujer en la ruralidad?/ Creo que el mayor sello que le he impreso a mi trabajo es la palabra calidad. La importancia de hacer las cosas no como yo quiera, sino cuando se necesitan, en la cantidad necesaria y en el momento oportuno. Eso es lo que me permite levantar cultivos de alta calidad y obtener buenos resultados. Luchamos contra variables que no podemos controlar, como el clima y el precio, pero lo que podemos controlar es la productividad. Estamos trabajando con un suelo vivo y plantas vivas que son muy agradecidas: si haces las cosas bien, te devuelven con creces; si no, te cobran con bajos rendimientos. Creo que la dedicación y el esfuerzo por hacer las cosas lo mejor posible son lo que más se destaca en mi trabajo.

3. ⁠En este año de decisiones para el país, ¿cuál es la petición concreta que usted le hace al próximo Congreso y Gobierno para potenciar el desarrollo de la mujer rural en su sector?/ Para impulsar el sector agrícola, es fundamental contar con seguridad física y jurídica. Es hora de pasar del discurso a los hechos concretos. Necesitamos voluntad política y políticas agrarias de mediano plazo que motiven al empresario agrícola a invertir en mecanización y tecnología, mejorando así nuestra competitividad. Variables como el clima, el precio y la tasa de cambio están fuera de nuestro control, pero la productividad es nuestra responsabilidad. La priorización de importaciones sobre la compra a productores nacionales es un golpe a la economía local, que elimina empleos y pone en peligro la sostenibilidad del sector agropecuario.  Además, las actualizaciones de avalúos y prediales están poniendo en riesgo la viabilidad de la actividad agropecuaria y la seguridad alimentaria del país.

Yamile Rodríguez Akle, directora de la Fundación Banasan y nueva presidenta de la Junta Directiva de ASBAMA

1. Más allá de la labor tradicional, ¿Cuál es el aporte diferencial que la mujer del sector bananero imprime hoy a la competitividad y sostenibilidad del campo colombiano? /El aporte diferencial de la mujer en el sector bananero radica en su capacidad de integrar productividad, sostenibilidad y compromiso social. Hoy las mujeres lideran procesos a lo largo de toda la cadena, desde la producción hasta la comercialización y la gestión administrativa, aportando visión estratégica, disciplina y enfoque en la calidad. Además, son claves en la construcción de entornos más equitativos y en la promoción de prácticas sostenibles del sector.

2. Como una de esas mujeres que transforman el sector, ¿cuál es ese valor o sello personal que usted imprime en su gestión para inspirar el liderazgo de la mujer en la ruralidad? /Mi sello es liderar con cercanía, pasión, compromiso y transparencia. Creo en abrir caminos para que más mujeres participen activamente en la toma de decisiones del sector bananero. Promuevo un liderazgo basado en la confianza, la formación y el ejemplo, convencida de que la mujer rural tiene la capacidad de transformar el campo con responsabilidad y excelencia.

3. En este año de decisiones para el país, ¿cuál es la petición que usted le hace al próximo Congreso y Gobierno para potenciar el desarrollo de la mujer rural en el sector bananero? /La mujer rural no necesita solo apoyos, sino condiciones estructurales para producir, decidir y liderar. Por eso, es fundamental promover acceso a crédito especializado para mujeres bananeras, fortalecer sus asociaciones como plataformas de desarrollo colectivo, e impulsar programas de formación técnica y liderazgo. Invertir en la mujer rural es apostar por el desarrollo sostenible, la seguridad alimentaria y el crecimiento del país.

Karen Díaz, gerente de ventas de Yara Colombia

1. Más allá de la labor tradicional, ¿cuál es el aporte diferencial que la mujer imprime hoy a la competitividad y sostenibilidad del campo colombiano? /Las mujeres han sido parte del agro colombiano siempre, lo que ha cambiado es que hoy el mundo tiene más claridad sobre el tamaño de ese aporte. El informe El estado de las mujeres en los sistemas agroalimentarios de la FAO lo documenta con precisión: cerrar las brechas de acceso en la agricultura podría sacar a 45 millones de personas de la inseguridad alimentaria y fortalecer la resiliencia climática de 235 millones más. Eso no es un argumento de género, es un argumento de desarrollo y esto es el resultado de muchos años de luchas sociales, económicas y políticas que nos han permitido conquistar espacios de participación y toma de decisiones.
En mi experiencia, las mujeres tenemos una gran capacidad para construir relaciones de confianza, escuchar al agricultor y conectar la tecnología con la realidad del campo. Desde Yara trabajamos precisamente en eso: en llevar conocimiento, innovación y soluciones nutricionales que permitan producir más y mejor, cuidando los recursos y fortaleciendo la prosperidad de las comunidades rurales. Cuando una mujer lidera ese proceso, su impacto trasciende el cultivo, llega a la familia, a la educación de los hijos y a la estabilidad de toda la comunidad.

2. Como una de esas mujeres que transforman el sector, ¿cuál es ese valor o sello personal que usted imprime en su gestión para inspirar el liderazgo de la mujer en la ruralidad? /Mi sello es liderar con propósito y con cercanía real al agricultor, la que se construye recorriendo fincas, escuchando preocupaciones concretas y entendiendo que detrás de cada cultivo hay una historia de esfuerzo familiar, de resiliencia y de esperanza. Eso me ha enseñado a entender el agro no solo desde los indicadores del negocio, sino desde el impacto que tiene en la vida de las personas. Desde mi rol como gerente de ventas en Yara Colombia, el propósito es claro: llevar conocimiento técnico y herramientas de precisión que permitan al agricultor producir de manera más eficiente, más rentable y más sostenible. La nutrición vegetal bien aplicada es una de las palancas más poderosas que tiene el campo colombiano para mejorar su competitividad, y acompañar ese proceso con rigor y con vocación de servicio es lo que define nuestro trabajo.

3. En este año de decisiones para el país, ¿cuál es la petición que usted le hace al próximo Congreso y Gobierno para potenciar el desarrollo de la mujer rural? / La FAO es clara en que cuando las mujeres tienen acceso equitativo a recursos productivos, la economía global podría ganar hasta un billón de dólares en productividad agrícola. En Colombia esa oportunidad es completamente alcanzable, y desde nuestra experiencia en campo, las palancas que más la aceleran son el acceso a financiamiento, la asistencia técnica de calidad y la formación empresarial para las mujeres productoras. El camino más potente es el de la colaboración entre todos los actores del sistema: empresas con capacidad técnica y llegada al campo, instituciones con instrumentos financieros y regulatorios, y mujeres rurales con el conocimiento, la experiencia y la determinación para liderar. Cuando esos tres se alinean, los resultados hablan solos. Nuestra invitación es a trabajar de manera colaborativa para escalar lo que ya funciona, porque el potencial está ahí, y lo estamos viendo crecer.