Revista Nacional de Agricultura
Edición 1072 – Agosto 2026

Con motivo del Año Internacional de la Agricultora, presentamos la quinta entrega de la serie editorial que nos acompañará durante todo el 2026, con el objetivo de visibilizar las voces de las mujeres que, desde diversos roles en los gremios afiliados a la SAC, están transformando la ruralidad y liderando el desarrollo de los sectores que representan.
Claudia Calero
Presidenta de Asocaña
Más allá de la labor tradicional, ¿cuál es ese aporte diferencial e imprescindible que la mujer de su sector está imprimiendo hoy en la competitividad y la sostenibilidad del campo colombiano?
Se ha demostrado que cuando una mujer asume el liderazgo, contribuye al éxito de las organizaciones y al bienestar de las personas, pues aportamos nuevas perspectivas a la toma de decisiones, con un enfoque humano para la construcción de territorios más competitivos y sostenibles. La capacidad de escucha, empatía, resiliencia y perseverancia de las mujeres en los equipos de trabajo, sin duda, hacen la diferencia.
Esto lo podemos evidenciar, por ejemplo, en nuestra iniciativa Compromiso Rural, donde el 79% de los más de mil emprendimientos que acompañamos son liderados por mujeres. Ellas generan ingresos, crean empleo y dinamizan las economías locales y, en momentos tan difíciles como los que atraviesa hoy nuestra región por el terremoto, su liderazgo también ha sido fundamental para sostener a sus familias, movilizar redes de apoyo y contribuir a la recuperación de sus comunidades.
Como una de las mujeres que hoy transforman el campo desde su gremio, ¿cuál es ese valor o sello personal que usted imprime en su gestión para inspirar el liderazgo femenino en la ruralidad?
Lo ocurrido en el suroccidente en los últimos días nos ratifica que el liderazgo adquiere sentido cuando se pone al servicio de los demás, cuando se trabaja en equipo para articular y movilizar esfuerzos que contribuyan al bienestar de nuestro entorno. Por eso, más que logros individuales, me motiva liderar iniciativas que generan oportunidades para las comunidades rurales y aportan al desarrollo del territorio. Ese es el mensaje que quisiera transmitir a otras mujeres: confiar en sus capacidades, perseverar y entender que el verdadero liderazgo está en construir soluciones colectivas que transformen la vida de las personas.
En este año de decisiones para el país, ¿cuál es la petición concreta que usted le hace al nuevo Gobierno para potenciar el desarrollo de la mujer rural en su sector?
El desarrollo de la mujer rural debe comenzar por garantizar condiciones básicas de dignidad en el campo, empezando por la infraestructura, por ejemplo, de las escuelas rurales. No podemos hablar de cerrar brechas de género si miles de niñas siguen estudiando en instituciones sin agua potable, sin baños adecuados y sin condiciones mínimas de higiene. Esa realidad afecta su permanencia en el sistema educativo y limita sus oportunidades desde la infancia. Si queremos potenciar el papel de la mujer rural en sectores como la agroindustria, primero debemos garantizar que las niñas puedan acceder a la educación en condiciones dignas. Es ahí donde empieza la construcción de oportunidades, el arraigo al territorio y la formación de las futuras trabajadoras del campo colombiano.
El mensaje que quisiera transmitir a otras mujeres: confiar en sus capacidades, perseverar y entender que el verdadero liderazgo está en construir soluciones colectivas que transformen la vida de las personas.

