Revista Nacional de Agricultura
Edición 1027 – Julio 2022

Recogemos a continuación algunas de las “líneas gruesas” que van a marcar la gestión de la designada ministra de Agricultura, quien repite en el cargo.

La economista de la Universidad de los Andes y política barranquillera Cecilia López Montaño, vuelve a su oficina del piso 5° del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, ahora como integrante del gabinete de la administración de Gustavo Petro. Antes, entre 1982 y 1985, había sido viceministra en la administración de Roberto Junguito, cuando Belisario Betancur era presidente de la República, y una década después, en 1996, Ernesto Samper la nombra titular de dicha cartera.

Sin duda, es la colombiana más conocedora del campo y el sector agropecuario. En su hoja de vida aparecen logros significativos cuando ocupó el Viceministerio, como el Conpes sobre la Política para la Mujer Campesina (el primer documento de este tipo dirigido a la mujer rural); el impulso a la creación de la Asociación de Mujeres Campesinas e Indígenas, y la creación de los fondos parafiscales del fique y de la hortofruticultura.

Ya como ministra, Cecilia López –quien en algún momento “sonó” para dirigir los destinos de la SAC–, fue promotora de la política social del sector rural y de las cadenas productivas en la agricultura moderna, el mercado de tierras como alternativa a la reforma agraria y las reservas campesinas. Le correspondió liquidar al Instituto de Mercadeo Agropecuario, Idema, que fue remplazado por el sistema de apoyos al almacenamiento. Estuvo al frente de la creación del Contrato Social, que obligó al Estado a fortalecer el campo, y adquirió predios para entregárselos a las comunidades afrodescendientes.

Pero también fue la segunda ministra de Ambiente (1994-1996), cargo desde el cual diseñó la primera política ambiental del país y el Sistema Nacional Ambiental (Sina) y llevó al Congreso de la República las primeras leyes ambientales aprobadas en el país.

El país y los gremios de la producción del sector agropecuario están en “modo expectación” y confiados en que la gestión de Cecilia López Montaño vendrá a ser otra contribución al desarrollo que ha venido experimentando este segmento de la economía nacional, así como al mejorestar de las gentes del campo.

A continuación, presentamos una síntesis de lo dicho por la ministra designada de Agricultura y Desarrollo Rural a algunos medios de comunicación, en la cual aparecen algunas “líneas gruesas” de lo que será la política agropecuaria y rural del nuevo gobierno. Dichos medios son: RCN Radio, Caracol Radio, Blu Radio, Noticias Caracol, CM&, Semana, Diario del Huila, El Tiempo y El País.

Reforma agraria dentro del capitalismo. La reforma agraria de la administración Petro se va a hacer en coordinación con otros ministerios, y va a ser muy distinta a lo que se está diciendo. No va a haber expropiación, sino que existirán dos mecanismos para ser aplicados, dentro del capitalismo, contra las tierras improductivas: uno, que el Estado las adquiera, y otro, el catastro multipropósito. Entonces, esas tierras se ponen a producir de manera eficiente, o los dueños se verán obligados a vendérselas al Estado porque no podrán pagar los impuestos correspondientes.

No se van a distribuir baldíos. Estamos pensando en la tierra que está siento subutilizada, de manera que pueda pasar a ser base de la producción de todos esos productores que hoy no tienen ni siquiera minifundios, sino “microfundios”. Pero a nadie se le va a obligar a vender.

Se necesita una ganadería más eficiente. Recordemos que hay 39 millones de hectáreas dedicadas a una ganadería muy poco intensiva y con baja productividad, mientras que solo tenemos 7 millones de hectáreas dedicadas a la agricultura. Pero la ganadería puede ser eficiente, sin usar esas extensiones inmensas de tierra, con los sistemas silvopastoriles, por ejemplo.

Habrá un método para establecer cuáles tierras son improductivas. Para saber si una tierra es improductiva habrá unos índices que se van a construir a partir de una serie de variables, los cuales permitirán establecer cuánto se puede esperar de una tierra, en términos de producción. Se establecerán cuáles deberán ser los rendimientos de los predios rurales, y con base en eso habrá unas tarifas. Será una metodología seria, en la que ya estamos trabajando. En esto no se va a improvisar. ¿De dónde va a sacar la plata el Estado? Pues, vamos a ver cuánto nos da el catastro.

Esta reforma agraria no necesita una ley de la República. Con los instrumentos que hay es suficiente para hacer esta gran transformación. Solo habá que introducir algunos ajustes.

Adiós al feudalismo rural. Recuerden que el presidente Petro ha dicho que vamos a hacer capitalismo, y que lo que se va a acabar es el feudalismo en el sector rural, expresado en esas grandes extensiones de tierra que dan poder, que no rinden, que no pagan impuestos, mientras que hay una cantidad enorme de gente que no tiene tierra y que la necesita.

Todos los que hemos estado preocupados por el campo tenemos que estar de fiesta. Es que esta es la primera vez en muchas décadas que el sector agropecuario es una prioridad. En el campo están la paz, la ejecución del Punto 1 de los Acuerdos de La Habana, la sostenibilidad ambiental, la transformación productiva, la seguridad alimentaria y la mujer rural. Pero se necesita que todo el mundo participe. Los gremios de la producción saben que esta es una gran oportunidad, los campesinos saben que figuran en la agenda del gobierno con un compromiso muy serio. Tenemos que buscar consensos.

La producción de insumos. Tenemos que ver qué tanto se puede reactivar la producción de insumos en Colombia, pero ese es un asunto que no lo puede manejar solamente el Ministerio de Agricultura, porque también tiene que ver con otras carteras, como la de Comercio Exterior. Ya tengo contactos con Monómeros, para ver qué se puede hacer. Obviamente, la prioridad es reducir la inflación, pero acuérdense que la inflación de alimentos no es solamente un problema de Colombia: estamos sometidos a lo que está pasando en el mundo.

El TLC con EE.UU.: se trata de negociar. En cuanto a este acuerdo comercial, habría que hacer algo que ellos sí hacen: proteger sus productos estratégicos. En eso nosotros fallamos, pero hay un espacio para corregir las cosas. De todas formas, como estamos ante un tratado entre dos gobiernos, no se puede imponer nada. Se trata de negociar. Vamos a ver cuál ha sido el balance real de este TLC, que para algunos productos ha sido positivo, y para otros no tanto. Entonces, se abre la posibilidad de conversar, pero recuerden que “consenso” es la palabra con la que este gobierno quiere trabajar.

El TLC, mi frustración. Como senadora del Partido Liberal, me tocó negociar el TLC, una de las mayores frustraciones de mi vida, porque no se pudo concretar todo el trabajo que habíamos hecho. Vimos que Estados Unidos sí protegía sus productos agropecuarios y nosotros no. Ahora bien, parte de las soluciones es seguir incentivando y reduciendo importaciones de maíz, por ejemplo.

Un Ministerio pobre. Con los recursos de la cartera de Agricultura, que son tremendamente precarios, es imposible abordar todos los retos que tiene.

La institucionalidad del sector. Sobre la institucionalidad del sector agropecuario, el único tema que he hablado con el presidente Gustavo Petro tiene que ver con los bancos. Ahí hay un problema muy serio que tenemos que resolver: el Banco Agrario y los demás tienen que responder a las demandas del sector agropecuario. Sobre las otras instituciones, estamos avanzando en el empalme. Son tan grandes los retos, que necesitamos la mejor gente posible en ellas, gente experimentada. Afortunadamente, en el empalme hay un grupo de personas del Pacto Histórico y de otras tendencias, que tienen un nivel muy alto en términos del conocimiento del sector.

La mujer, eje de la reforma rural. Socialmente, la mujer rural está en la escala más baja en Colombia, muy lejos de la mujer urbana, y se está saliendo de la agricultura porque no ha tenido apoyo, no es propietaria de la tierra, no cuenta con acceso a la transferencia de tecnología y sí tiene muchas ocupaciones en el hogar. Frente a esto, el presidente electo ha dicho que la mujer va a ser eje de esta reforma rural.

Importación de alimentos. Es inconcebible. Hace mucho tiempo la FAO dijo que Colombia es uno de los siete países del mundo que pueden responder al incremento mundial de la demanda de alimentos, porque tenemos la tierra (concentrada, pero la tenemos), el agua (mal manejada, pero la tenemos) y la población campesina más grande de América Latina. O sea, tenemos todo, pero nos volvimos importadores de alimentos: de maíz, fríjol, papa, arroz y hasta de café. Entonces, una de las metas importantes es reactivar la producción de lo que podemos producir. Hay cultivos semestrales con los cuales se puede comenzar a trabajar inmediatamente, a partir de estímulos que sean efectivos.

Informalidad y algo más. En el campo no solo hay informalidad, sino que se carece de seguridad social. ¿Cuánta gente del campo tiene pensión? Eso no existe. En materia educativa, la brecha es muy grande frente a la ciudad. En lo único que hemos avanzado, y eso hay que reconocerlo, es en cobertura en salud.

Crédito y banca. Vamos a mirar todo el aparato bancario alrededor de la agricultura, a mirar el flujo de recursos, del crédito, del apoyo de los bancos que antes estaban en el sector agropecuario y que ahora están en el Ministerio de Hacienda. El presidente quiere fortalecer el sistema bancario del sector agropecuario. Vamos a ver qué hacer para que no haya tasas de interés tan altas, sin que merme el flujo de recursos para el crédito.

El presidente me planteó que tenemos que volver a darle al sector agropecuario un sistema bancario que garantice un flujo de recursos para los pequeños, los medianos y los grandes. Por lo pronto, vamos a mirar qué ha pasado, por qué la banca se debilitó tanto, qué pasó con el flujo de recursos para el campesino, a dónde están yendo los créditos y cuál es la situación de los bancos.

La inversión extranjera en tierras. La compra de tierra por parte de inversionistas extranjeros habría que mirarla. No me atrevo a pronunciarme al respecto, pero ese es un tema que se ha discutido durante mucho tiempo en otras partes. De hecho, hay países donde este fenómeno ha sido un problema preocupante. No sé qué ha pasado en Colombia. ¿Qué tanto puede afectar la compra de tierras por parte de extranjeros? Eso depende de la política que se diseñe. Aquí la prioridad es que el campesino sin tierra sea propietario, y que los grandes, pequeños y medianos productores ayuden a fortalecer al sector agropecuario.

Alivios financieros. Creo que es muy pronto para pronunciarme sobre este asunto, pero aquí lo que se necesita no es aliviar, si no mejorar la productividad del campo, que es algo más profundo y más permanente. Desarrollo a punta de subsidios es muy difícil. Debemos aumentar la productividad.

Mensaje para los gremios. A los gremios quiero darles un mensaje: el reto del sector rural es la oportunidad de la vida. ¿Cuánto hace que estamos esperando que el sector agropecuario colombiano ocupe la posición que se merece por todo su potencial productivo? La reforma rural nos va a beneficiar a todos, al país, a los grandes, a los medianos y a los pequeños.

Puedo trabajar con los gremios del sector. La gente me conoce y sabe que yo puedo trabajar con los gremios, con los cuales ya he tenido contacto. El presidente puso una tónica que la gente no se esperaba: el consenso, el diálogo, no la “pelotera”, porque a todo el mundo, a los ricos del campo, a los pobres del campo, a los medianos del campo, al país, les interesa que este vuelva a estar en el centro de la atención, con una agenda tan ambiciosa que va a implicar muchos esfuerzos, en recursos, en institucionalidad y en muchos frentes más.

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Una larga hoja de vida 

La designada ministra de Agricultura, también ha sido, entre otros cargos: Consultora para la Organización Internacional del Trabajo, OIT, el Banco Interamericano de Desarrollo, BID y el Banco Mundial * Jefa de Unidad de Planeación Nacional (978-1980) * Directora del Fondo Financiero de Proyectos de Desarrollo Fonade (1981-1982) * Embajadora de Colombia en Holanda (1985-1988) * Directora del Programa Regional del Empleo para América Latina y el Caribe (1988-1990) * Directora del Seguro Social (1990-1992) *Directora del Departamento Nacional de Planeación (1997-1998) * Senadora de la República (2006-2010) * Miembro de las juntas directivas  del International Water Management Institute, IWMI, y de Rawoo, consejo asesor del gobierno Holandés con sede en Holanda, de Globalization for Development, en New York, del Consejo Directivo de Fedesarrollo y de la Junta de la Fundación Natura * Autora de catorce libros e innumerables artículos académicos, especialmente sobre economía y desarrollo * Columnista de varios diarios nacionales.